El lipedema es una patología crónica del tejido adiposo que afecta principalmente a mujeres y que se caracteriza por una acumulación anómala de grasa subcutánea, inflamación persistente y, en muchos casos, dolor. A diferencia de la obesidad común, el lipedema no responde de forma predecible a la restricción calórica o al ejercicio aislado, lo que genera frustración y un importante impacto físico y emocional en las pacientes.
En este contexto, el abordaje del lipedema requiere una visión integral que vaya más allá del peso corporal como único marcador de evolución. En este artículo presentamos los resultados observados en práctica clínica real del uso de tirzepatida en pacientes con lipedema, integrada dentro de un programa médico-dietético estructurado y con seguimiento nutricional semanal.
El lipedema es una enfermedad inflamatoria crónica del tejido adiposo caracterizada por:
Uno de los aspectos más relevantes del lipedema es que la báscula no refleja fielmente la evolución clínica. Muchas pacientes pueden experimentar una mejoría clara de volumen, dolor y funcionalidad sin grandes cambios en el peso corporal, lo que obliga a utilizar otros parámetros de seguimiento como los perímetros corporales y la sintomatología.
La tirzepatida es un fármaco agonista dual de los receptores GLP-1 y GIP, con efectos metabólicos bien conocidos en el control del peso corporal. Más allá de la pérdida ponderal, la tirzepatida presenta efectos adicionales relevantes en el contexto del lipedema:
Estos mecanismos hacen que la tirzepatida pueda tener un papel complementario dentro de un abordaje médico-dietético estructurado en pacientes con lipedema, siempre bajo supervisión médica.

El análisis presentado se basa en una serie clínica observacional realizada en práctica clínica real, con pacientes tratadas en un entorno asistencial habitual.
Periodo de recogida de datos: junio 2025 – diciembre 2025
Número de pacientes analizadas: 100
Todas las pacientes recibieron un abordaje terapéutico integral que incluyó:

La pérdida de peso media se situó alrededor de los 10–11 kg, con una mediana de 10 kg y un rango que osciló entre 4 y 28 kg.
Uno de los hallazgos más relevantes del análisis fue que la reducción de perímetro corporal fue clínicamente significativa y, en muchos casos, superior a lo esperable según la pérdida de peso.
La reducción media de perímetros fue de aproximadamente 13 cm, con rangos entre 4 y 27 cm. Este dato refuerza la importancia de evaluar la evolución del lipedema más allá del peso, ya que sugiere un impacto directo sobre el tejido adiposo patológico e inflamatorio.
Evolución del dolor
En relación con la sintomatología dolorosa:
Estos resultados sugieren una mejoría clínica relevante del componente inflamatorio y doloroso del lipedema en una proporción importante de pacientes.

En el análisis longitudinal se observó una ralentización de la respuesta alrededor del quinto mes de tratamiento. Esta fase es compatible con un proceso de adaptación metabólica y tisular, frecuente en patologías inflamatorias crónicas.
Lejos de indicar una pérdida de eficacia, esta meseta puede interpretarse como una reorganización fisiológica progresiva, en la que los cambios de composición corporal se vuelven más lentos pero continúan siendo clínicamente relevantes.
La práctica habitual de ejercicio físico se registró como variable clínica para analizar su influencia en los resultados.
La pérdida de peso fue comparable entre las pacientes que realizaban ejercicio físico y aquellas que no lo hacían. Sin embargo, al analizar el conjunto de variables clínicas se observaron diferencias relevantes:
En las pacientes sin práctica deportiva regular, aunque los resultados iniciales fueron favorables, se observó una mayor heterogeneidad en la respuesta clínica.
Desde el seguimiento nutricional semanal se insistió en que la ausencia de ejercicio físico puede comprometer la sostenibilidad de los resultados a medio y largo plazo, especialmente por:
En el lipedema, la preservación de la masa muscular es clave para mantener el soporte tisular, favorecer el retorno venoso y linfático y sostener los beneficios obtenidos con el tratamiento médico.
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Los resultados de esta serie clínica observacional sugieren que la tirzepatida, integrada dentro de un abordaje médico-dietético estructurado y con seguimiento estrecho, se asocia a:
La reducción de volumen desproporcionada respecto al peso apoya la hipótesis de una remodelación tisular más allá del simple descenso ponderal. La persistencia de dolor en un subgrupo reducido podría relacionarse con estadios más avanzados de la enfermedad o mayor fibrosis tisular.
En esta serie clínica de práctica real, el uso de tirzepatida dentro de un modelo de intervención médico-dietética protocolizada, con seguimiento semanal y supervisión médica, se asocia a mejoras clínicamente relevantes en pacientes con lipedema.
Los resultados refuerzan la necesidad de evaluar la evolución del lipedema mediante parámetros clínicos como el volumen y la sintomatología, y no únicamente a través del peso corporal.
Aunque el diseño observacional limita la inferencia causal, el tamaño muestral y el contexto de pacientes reales aportan una elevada validez externa y apoyan el papel de la tirzepatida como herramienta terapéutica complementaria dentro del abordaje integral del lipedema.
Artículo elaborado por Marta Roig, dietista de la Clínica Dra. Brasó, en colaboración con el equipo médico.
Contenido revisado por el equipo médico de la Clínica Dra. Brasó.
Si padeces lipedema y buscas un abordaje médico integral y personalizado, nuestro equipo puede valorar tu caso de forma individualizada.
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